
no pretende nada.
Y porque es intenso, cuando ríe, cuando discute, cuando habla, cuando calla...
no hay nada en el que sea normal,
que carezca de emoción, que no tenga altos y bajos.
Estar a su lado es como subirse a una apasionante montaña rusa.
Cuando baja, duele y da vértigo.
Cuando sube, es absolutamente imparable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario