viernes, 11 de abril de 2014

Has traído la primavera a mi piel.

Me gusta cuando finjo que estoy enamorada de ti, al igual que me gusta ponerme relojes que no tienen pila, simplemente porque quedan bien. Me gusta cuando me imagino tu lengua recorriendo mi piel, y me gusta pensar que eso me excitaría. Tu nombre queda bien entre las palabras “amor” y pasión”, por eso me gustas. Pero cuando nos cruzamos por la calle no me fijo más en ti de lo que me fijaría en un reloj que no marca la hora. Me gustas porque me sienta bien el amor, al igual que una blusa roja; me sientas bien. Me gustas porque me despiertas por dentro, no porque seas tú, sino por lo que yo he hecho de ti (numen).

Muérdeme la espalda, muérdeme los miedos y caerán al suelo unos cuantos versos escritos por mi piel todas las noches de marzo que me faltaste.

Tu perfume resucita las ganas de querer sentir; pero cualquiera podría ir al supermercado más cercano a comprarse un frasco igual. De hecho, si tiene tanto beneficio, ¿por qué no nos compramos todos el mismo? ¡Resucitemos a la humanidad al completo! El problema sería que, por mucho que usaran tu perfume nunca serían capaces de sonreír de la manera en la que tú sonríes; nadie me miraría con tanta intensidad. La primavera la trajiste tú una tarde de marzo cuando abriste los ojos después de una siesta.

Dime, ¿quién es capaz de provocar un cambio de estación con tan sólo un pestañeo? Has traído la primavera a mi piel.


Al perfume del supermercado tampoco le viene adjunto el hoyuelo que se forma en tu mejilla cuando te ríes, ni el tacto de tu piel intentando quitarme el frío de la noche; y nadie sabría tampoco irse de la manera en la que tú te has ido, casi sin hacer ruido… No vaya a ser que me diera cuenta. 

miércoles, 19 de marzo de 2014

What's going on in that beautiful mind?


Si tuviera que describirte no sabría por dónde empezar. Quizás decir que eres la persona de la que me he enamorado sea un buen comienzo.
Eres el resultado de una química perfecta, un buen libro para leer, eres un atardecer de verano… O de invierno… ¡Qué más da! Tu sonrisa es tan cálida que ya no sé distinguir las estaciones. Se me ha hecho tan dulce el invierno…

Si tuviera que definirte serías un color azul, esperanza, paz, lleno de las mismas esperanzas de las que mi ingenuo corazón se llenó. Rebajas de ilusión en pleno invierno. También podrías ser una playa, una de esas de aguas cristalinas y sol radiante justo en el punto exacto del cielo para crear una sombra bajo una palmera. Bendita sombra, bendito respiro de tu amor, que me llena. Sube la marea cada vez que sonríes, cada vez que me hablas, cada vez... Cada una de tus miradas alimenta mi corazón de ganas de tenerte. Eres mi numen, todo tu caos se me aparece como arte ante mis ojos. Me inundas con tu ser, arrasas con todo lo que llevo dentro, incluso contigo mismo, te guardado dentro de un cajón de mi alma.

Quiero ser parte de ti, quiero conocer cada rincón, dejar un trocito de mi ser en ti. Ser tu lucero, tu luciérnaga en mitad de la oscuridad. Pequeño rayo de esperanza. Resucitas mis ganas de sentir, naufrago en una isla de deseos. Tú, mi salvavidas.

Estoy tan dispuesta a todo, estoy tan dispuesta a ti, que me asusta. Mi objetivo es entenderte, comprenderte, conocer esa complejidad que se esconde tras tu belleza, las historias que guardan las palmas de tus manos, conocer cada uno de los engranajes de tu preciosa mente, amar cada uno de tus rincones, morirme en la comisura de tus labios cada vez que sonríes (¡qué sonrisa!), acercarme aunque sea mínimamente al abismo de tus ojos. Sustituir todo este aire vano por tu olor, por tu perfume.

Hablemos ahora de tu sonrisa. Su belleza es proporcional a los misiles con los que está cargada. Algo muere dentro de mí cada vez que atisba por entre tus pecas. Pero… ¡qué muerte tan dulce! Rezo plegarias a un Dios en el que no creo, busco encontrarte, pero voy en la dirección equivocada, y ¡qué hago yo buscándote por el camino de la esperanza! Has dejado crecer matojos de moras amargas. Voy directa a la caída, una caída inminente, pero ¡qué caída tan dulce! Te esperaré en el cruce de las ganas y la rabia.

Creo en ti a pesar de los peros, de los cómos, de los porqués. Busco en ti la respuesta a pesar de que esquives las preguntas como balas, temeroso, con un solo movimiento de pestañas (persianas que albergan un tesoro).


Vivo enamorada de tu alma, o de tu engaño, vivo enamorada de quién tú has querido ser, de quién vas creando cada día, de quién me muestras; vivo enamorada de esperanzas, de llamadas, de poesía, de palabras. De tus manías, de tus retos, de todos y cada uno de tus pasos, pero, sobre todo, vivo enamorada de tu sonrisa… o, mejor dicho, no vivo, estoy sobreviviendo. 

domingo, 4 de noviembre de 2012

We could make it better, just you and me.

Hoy, 19 de enero de un año cualquiera, he vuelto a nuestra playa favorita, al lugar exacto donde nos pasábamos horas esperando a que anocheciera, en el punto exacto desde el cual puede atisbarse toda la ciudad. Aún llevo tu colgante rodeando mi cuello, tus recuerdos a modo de abrigo, y el sonido de tu risa como única compañía. Qué corto se me hacía este camino cuando era a tu lado, y qué solitario se ve ahora sin ti; sin tu mano entrelazando la mía se hace mas difícil caminar. El aire frío pesa en los pulmones, pero no tanto como los sueños y las esperanzas pesan en el corazón, que latiendo rápido intenta librarse, una vez mas, sin conseguirlo, de ti.

Han pasado muchos meses desde la última vez que vine a esta ciudad, desde la última vez que te vi. Este sitio esta impregnado de recuerdos, de risas, de largas charlas en cualquier esquina de cualquier calle; pero sobre todo, este sitio me trae tu perfume, cuando me abrazabas y me decías que nunca nos separaríamos, cuando me prometías un futuro, un futuro que ahora es algo extraño sin ti.
Recorro cada rincón de esta ciudad y no puedo evitar oir cada uno de los ecos de nuestros besos, nuestras pisadas algo rápidas, buscando un lugar donde aprovechar los cinco últimos minutos de la noche, donde nuestras miradas pudieran explorar sin temor, donde pudiéramos compartir nuestros sentimientos más sinceros.
Ha pasado tanto tiempo desde entonces, y aún ahora me llega a la boca un sabor amargo; me pregunto si tú también habrás vuelto a nuestro lugar favorito de la ciudad, a nuestro segundo hogar, me pregunto si aún me recuerdas, si recuerdas mi nombre, el color de mi mirada, esa sonrisa que sólo te dedicaba a ti, el lunar que sólo tú conocías. Pienso en las últimas palabras que me dedicaste, el último poema, el último “te quiero”, y pienso si todo aquello sería una broma del destino; “nuestros caminos se volverán a encontrar” me repetía a mi misma mientras el me insistía en que nos volveríamos a ver.
Han pasado muchos meses desde que me arrancaron de tus brazos, y los surcos que las lágrimas habían formado en mi cara se disipan, desaparecen; al igual que desaparecía el frío cuando en un apuro de encontrar nuestros cuerpos nos escondíamos entre las sábanas de tu cama.
Sí, me gusta volver a esta ciudad y recordar todo aquello, todo lo que un día pensé que formaría parte de mi futuro.

Y así fue como un 19 de enero de un año cualquiera, mientras me acercaba a nuestro lugar favorito de esa playa vi que alguien se me había adelantado; la luna se reflejaba en su pelo rizado, y ese jersey tan gracioso aún conservaba un poco de mi perfume. Entonces fue cuando te giraste, no hubo necesidad de cruzar ni una sola palabra, yo sabía que no me volvería a pesar el frío, tus manos me ayudarían a cruzar este camino largo y solitario.

domingo, 15 de abril de 2012

Eight letters, three words, one meaning.

Los domingos son para reflexionar, para escuchar esa canción que tanto te gusta una y otra vez. Para prometerte a ti mismo que a partir de este día, todo será diferente. Acaba una semana, empieza otra.
Todo el mundo cae de vez en cuando, pero el amor siempre estará presente. En cada esquina hay razones para seguir creyendo. Es mirar en el fondo de tus ojos y ahí está, aún sigue brillando. En cuanto cae el sol, te empiezo a echar de menos, y la cama es un mal lugar para estar cuando tú no estás allí. Se cierran los ojos y la imaginación vuela hacia lugares que quizá nunca fuimos capaces de imaginar. Es hora de tomar la situación, de guiar, en vez de ser guiado, ¿no os parece? Imaginaos ser esa persona que siempre quisisteis ser, no me habléis de imposibilidades, de la imposibilidad de cambio, yo no creo en ello. Estoy dispuesta a alcanzar todo esto. Ya no valen las excusas, trato de impresionarte, es cierto. A veces me siento tan enamorada, tan llena de ilusiones, de pensamientos inconexos, y te veo tan lejos y entonces pienso: es esto. Lo que busco, lo que te hace caer, lo que al segundo siguiente te eleva, te ilumina... y vuelve a caer. Sé mi sol. Dedícame canciones, sácame a bailar, dime todas esas palabras que te rondan la mente, miénteme si quieres. Estoy desecha a veces, caigo, y siento que tú caes conmigo. Caemos, lo nuestro desaparece... Pero no tiene porque ser así. Cada día es una buena excusa para empezar de cero, para hacer todo lo que debías haber hecho desde hace tanto tiempo...un buen día para quererte un poco más. Te quiero decir, siempre te quise decir... que las cosas más importantes a menudo son las que no decimos. Que si dudo, no es porque no dude, es porque sé. Si te pregunto una y otra vez lo mismo, no es porque no sepa la respuesta, es porque quiero que me digas la mentira que se esconde detrás. ¿Acaso no la hay? Cuantás películas serán capaces de caber en esta frágil mente. Espero que esta noche vengas conmigo, es una larga noche, vámonos a Los Ángeles, y triunfemos. ¿Por qué no? Tú no eres nadie, yo tampoco; pero en cuanto me crucé con tu mirada, todo cobró un poco de sentido. ¿He nacido en la época equivocada? Necesito un caballero. El destino nos separa, los caminos se distancian, aún queda tiempo, pero cada día es el último día y... ¿cuántos quedan? Cuídame. Te echo de menos aún cuando estás, llámame, quiéreme. No te vayas. Llévame a un café. Me quedo sin fuerzas cuando me encuentro a mi misma rompiéndome poco a poco. Eres como un extraño a veces, y no quiero más tu amor. Pero lo recupero del cubo de la basura porque eres lo que me repara. Aquí es donde se supone que debería estar, ¿cierto? Tengo ganas de cada mañana, darte lo mejor de mí, por si te vas, por si me dejas así. A veces me siento pequeña, indefensa, cuando no llamas. Si pudiera, te lo diría. Tengo un dilema, y tú solucionas todas mis dudas. Sé mi extraño, te necesito cuando me necesitas. Estás a miles de kilómetros y me dices que quisieras estar aquí, entonces te siento junto a mí. Ha sido divertido conocerte, es divertido ir descubriéndote día a día, y que el sol nos descubriera en tu coche aquella mañana. No tenía casi nada que ofrecerte... ahora se podría decir que me he cambiado hasta de nombre. Nuevas ideas, ilusiones, sueños, planes. Sólo te pido que me quieras. Espero que te quedes, tengo la llave, tengo la clave. Espero que los tiempos dorados estén por llegar, y que haya respuesta para todos, y para todo. Que todo cambie, que el mundo gire, que nada resulte lo que parecía ser, y todos nos descubramos a nosotros mismos, que el mundo resulte lejano del de ahora, que se arreglen todos los corazones y todos los hogares. Nadie vivirá más cerca del suelo que del cielo. Iluminemos las noches, son mágicas. La luna esconde un secreto. Que todo cambie, que las mentiras se sustituyan por amor y las personas nunca nos fallen. Que todo cambie, pero que tú, sigas estando aquí. Espero que para cuando todo se haya arreglado, ya esté reparada, esté completa. Que tus sueños se cumplan, que los míos también. De alguna manera, sabré donde estás; de algún modo, estarás aquí, aunque te hayas ido. Y con tu recuerdo, permaneceré, y todo seguirá su ritmo. A veces me sentiré sola, la soledad vendrá a mí; saldrán los recuerdos a flote, pero estaré bien. Después de todas estas noches sin dormir, me sienta bien saber que estás aquí. Siempre has querido un poco más, yo siempre te pido un poco menos. Me quedo atascada en algún punto entre tú y yo. No sé dónde está lo correcto. ¿Acaso importa? Los años taparán las heridas. Dime cómo haces tú para recobrar fuerzas, para querer seguir, para no derrumbarte. No hay mejor imagen, que un amanecer... todo parece detenerse, y allí, junto con la luna, todas las penas se quedan.
Si, el domingo es un buen día para pensar.

viernes, 9 de marzo de 2012

Make a mistake. Learn. Repeat.

Yo creo que el mundo entero se equivoca. "Levántate feliz cada día de ser quien eres", "No cambies por nada ni por nadie", "No cambies nunca"... No creo que ese sea el camino correcto. Todo el mundo quiere aspirar a algo mejor, todo el mundo busca ser alguien, cambiar sus errores, esas pequeñas cosas que no te gustan de ti mismo. El cambio implica avance, evolución hacia algo mejor; aspirar a algo que siempre has querido ser y que, cada vez que te parece que lo rozas con la punta de los dedos, se aleja un poco más.
¿Por qué quedarse estancado en una forma de vida cuando todo puede ir mejor?

Puede que determinado día te levantes y pienses: Tengo todo lo que siempre quise. Pero no siempre va a ser así, habrá días que te levantes y todo tu mundo se te rompa y luego no sepas cómo volver a unir todas las piezas. Es imposible mantenerse constante a lo largo del tiempo, ser la misma persona mientras todo a tu alrededor cambia. Hay que adaptarse a los acontecimientos que te van sucediendo. Incluso alguno de ellos te cambiará radicalmente.
En la definición de ser humano, en algún renglón de esas miles de páginas que podemos escribir para definirlo, aparece la palabra "imperfecto". Por lo tanto sería estúpido querer permanecer dentro de esa imperfección toda la vida. Todos aspiramos a ser perfectos, ¿o no? Esto no tiene porque estar precisamente reñido con "no aceptarse a uno mismo". Puedes aceptarte tal como eres, pero siendo consciente de que existe una mejora; y queriendo alcanzarla.

No estoy de acuerdo con el "No cambies por nada ni por nadie". Es mucho más fácil amoldarte a la personalidad de alguien, que intentar molerlo a palos para que esa persona se adapte a ti. Saber lo que tienes que hacer, cómo tienes que decir determinadas cosas para no ocasionar una Tercera Guerra Mundial (que con toda probabilidad estaría causada por el motivo más insignificante) a veces se convierte en todo un arte; aunque no hace falta un gran talento para adivinar cómo agradar a determinada persona. Todas las personas se suelen regir por el mismo patrón y responderán de manera amable cuando eres caluroso en tu aprobación y generoso en tus elogios. No se trata de ser falso, ni de tener múltiples personalidades; sino que dentro de tu propia personalidad, con cada determinada persona, debes explotar deternimado sector dentro de tus posibilidades. Estoy convencida además, de que si una persona te importa lo suficiente, si te dice que cierto gesto, expresión que tienes le molesta, lo intentarás cambiar.

Todo es mutable, en mi opinión toda personalidad lo es; no siempre es posible un cambio radical, claro está, ni de un día para otro. Pero si un cambio progresivo, que acabe haciéndose notar la diferencia entre el pasado y el presente. Si de verdad quieres ser de una manera, puedes acabar siendo de esa manera, sólo es cuestión de práctica, esfuerzo, empeño y de saber cómo guiar tus actos. Se pueden tardar meses, incluso años, pero la paciencia es lo más esencial.
"Hace 12 años llegaron a preguntar si era muda, ahora mismo, si empiezo a hablar, difícilmente podrás hacer que me calle".