domingo, 3 de abril de 2011

Where is the passion when you need it the most?

Todo se vuelve un poco incómodo, un poco frío, helado. El silencio es el dueño de la sala esta mañana, quitándole el sitio a la pasión. Recoges tu ropa que habías ido dejando tirada anoche mientras arrancabas la mía. Una noche sin una sola nube en el cielo, manto de estrellas, tú como único abrigo. Ahora, sentada en el borde de la cama, recorro tu espalda con la mirada. Las palabras ya no importan, las miradas duelen. Fue la última noche, casi con rabia, con el dolor de saber que esos eran los últimos besos, las últimas caricias; sabiendo que te decepcioné, leyendo el dolor en tus ojos, y tú el temor en los míos, temor a echarte de menos a pesar de las palabras dichas. Tuve que decirte la verdad porque quemaba, el amor se apaga; y sé que esta será la última vez que tu olor quede impregnado en mis sábanas. Me llevas a casa. Parece que el problema es mi único amigo. Parece que tu mirada y la mía no se quieren volver a ver, parecen desconocidas en una noche que poco a poco va dejando paso al sol. Me dejas en la puerta de casa. Pasa por mi mente la primera vez que me tragiste. La lluvia nos empapaba, pero todo era cálido, tierno, muy tierno, mi sonrisa reflejada en tu mirada te pedía que por favor, te quedaras. Ahora la lluvia solo hiela el corazón. Cierro la puerta del coche y, caminando hacia la puerta de casa, veo tu reflejo a través del cristal. Tu mirada se cruza con la mía, vacías, llenas de rencor, de dolor, de aún un poco de amor, de recuerdos… y te vas, te has ido. No volverás.

Prohibido volver la vista atrás. Nuestro amor duró lo que dura el invierno. No pudimos acabar con la rutina antes de que ella acabara con nosotros. Cuando todo parecía haber encontrado su lugar, cuando tus miradas me empezaban a hacer temblar, un día, ya nada volvió a ser lo mismo. Pronuncio esas palabras con poco valor, te veo suspirar por última vez, te hago prometer que nos volveremos a ver. Mejor para ti, mejor para mí. Yo no era lo que esperabas, ni tú aquello que necesito, que tanto busqué.


No me preocupo, todo irá bien.

sábado, 5 de febrero de 2011

Another lie that I carry on.

Acabo de hacer una nube en el café, lo remuevo nerviosamente esperando, quizás, que sepa algo menos amargo que nuestro último beso. No hay nada que me llame la atención en esta fría tarde de invierno. Decido coger un libro que se había quedado olvidado en el fondo de un estante, con una fina capa de polvo recubriéndolo ya por el paso de los meses. Promete ser una historia de amor, de esas que siempre acaban bien, que no dejan nada que desear a partir de la tercera página; pero es o leer ese libro que no parece esconder ninguna lección moral o tener que intentar domar el desorden que predomina en la habitación, casi tan en desorden como mis propios pensamientos.
Y así pasan estas horas muertas. Que las horas muertas, muertas se quedan. Y mientras la vida no se para a esperar y las oportunidades ahí afuera vuelan.
Pero antes de lanzarme a la búsqueda de la última carta que me dedicó, esperando encontrar en esas palabras de cariño algo de consuelo, decido poner en orden todo lo que pasa por mi mente, apartando todo aquello que se quedó sin esperanza, las cosas que ya son demasiado tarde para decir, cerrando caminos que creo equivocados y oyendo resonar en mi cabeza las palabras que me dijiste antes de ayer, arrojando al camino algo de luz, algo nuevo, alguna verdad de esas que hielan y que sólo tú sabes hacerme ver.
Parece que miento y sigo hacia delante. Las palabras de mi boca se entrecortan, no coinciden y quiero decirte algo más de lo que aquí se escribe:
Consigues lo que necesitas, lo que buscabas, lo que te quitaba el sueño por las noches… Lo tienes al alcance de tu mano y, de repente, ya no quieres algo así. Juguemos a complicarnos un poco la vida. A buscar algo más de lo que tenemos. Saltémonos todas las reglas, cambiemos un poco nuestros principios y luego, déjame perderme un rato en tu mirada. Te miro, sonrío y te vuelvo a mirar. Respiro, y mis pulmones se llenan de ese aire que me quitas cuando caminas en otras direcciones. Aparquemos por un rato las dudas, olvidemos las decisiones que aún quedan por tomar, para todo este tren aunque solo sea por un rato, porque ya no entiendo nada, camino del revés haber si me encuentro contigo, que estoy un poco necesitada de tu piel. Qué miedo, miedo a perderte, miedo a que la rutina acabe con nosotros antes de que seamos nosotros los que acabemos con ella. Te quiero regalar un poco de mí, sabiendo que quizás al final te tengas que ir. Te quiero susurrar, por si te vas, por si me dejas aquí, que siempre hubo algo que me arrastraba junto a ti.
Te necesito de una manera un poco torpe: ahora me muero por ti, luego ya no recuerdo tu nombre. No sé que es lo que pasa por mi mente. Entendiendo que esto no es nada más que un juego, dejemos que decida el viento el final de todo esto, mientras improvisemos los minutos que me quedan de tu calor, antes de que te marches, de nuevo, en otra dirección.

sábado, 22 de enero de 2011

What don't kill a heart, only makes it strong.

Me gustaba lo que provocabas en mí; también hay veces ahora, cuando el dolor deja un respiro al corazón, que me gusta pensar que yo he podido provocar eso mismo en ti.
Pongo carteles de “Se busca”; mientras reviso en los cubos de basura; miro en el mercado, a ver si has subastado nuestros besos tan improvisados; en los labios de esas chicas; en el fondo de una mirada que me explique qué pasó, qué decidiste hacer con esos restos que aún quedaban de nuestro amor. Cualquiera que me escuche, atento: Lo ando buscando por la calle, me asomo a la puerta de todos los bares. Si lo encuentras, dile que lo ando buscando, lanza un destello allá donde esté si lo ves.
Ahora me doy cuenta tarde que mi esperanza se terminó.
Es increíble que entre todos los caminos que se abrían ante mí fuera a elegir justo el único camino equivocado, el único camino sin salida que me haría retroceder dos pasos.
En estos momentos parece que a uno le gusta lo imposible, que preferimos aquello que parece más difícil. Que nos atraen los retos.
Comienzan mis dudas, se esfuman los sentimientos, todo parece de un color algo más triste.
Para ti sólo fui un capricho insignificante. Mi corazón se funde, mis manos se hielan. Fue bonito mientras duró, pero la que sufre después soy yo.
Que sí, que la vida no se acaba por mucho que me duela esto; que aún respiro.
Que la vida me pega puñetazos; y yo me caeré, pero lograré levantarme.
Que me ha pasado esto incontables veces y que nada me impide intentarlo de nuevo.
Que no era la persona perfecta, ni el momento oportuno, que ni siquiera estaba buscando algo así de complicado; aunque estaba dispuesta a hacer lo que fuera para que todo fuera bien…

Pero cuando te pasas tanto tiempo buscando algo como esto, y poco después de que aparezca, se va… Parece casi hasta injusto, un insulto de la vida que te lo quita de las manos, tan cerca ya de saborearlo, de tenerlo. Como un caramelo que se le quita a un niño. Parece algo que roza lo inhumano. ¿Quién controla todo esto? Le recetaría revisarse el corazón, porque parece que se le haya vuelto de hielo.
Algo tan sencillo pero tan imposible. Algo que estaba al alcance, que se complicó, y que ahora está a tantos kilómetros de distancia que ya apenas distingo la silueta de lo que fue por mucho que fuerce la vista.
Me di cuenta tarde que te perdí por pensar que te tenía.
Eh tu, si, tú, ese que se hace llamar Destino. Si lees esto que sepas que no podrás conmigo, soportaré esto y mucho más. Seguiré buscando. Da igual todas las piedras que me pongas en el camino, me da igual lo grandes que sean, el color, la forma y el porqué estén ahí, a modo de obstáculo. Ninguna de ellas logrará que deje de intentar ser feliz, que deje de luchar por todo eso que vale la pena. Y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de alcanzar todo aquello que busco, no dudes que iré a por ello.
Considéralo un desafío.
"Just promise me you'll think of me everytime you look up in the sky and see a star".
"Sometimes we've no choice but to walk away".

jueves, 6 de enero de 2011

2011, allá vamos.

¿Año nuevo, vida nueva? Mentira.
Año nuevo, vida exactamente igual. Pero con una extraña esperanza que se te instala dentro, una sensación casi mágica que el 31 de diciembre a las 23:59 va en aumento. Sin embargo el 1 de enero a las 1:00 ya te has dado de que la vida no te va a cambiar en un minuto, que unas pocas uvas del Mercadona, unas ropas elegantes y unas campanadas no van a hacer que de repente todo aquello que deseas aparezca delante de ti, sin ir a por ello, sin luchar.

Es extraño, pero da igual todos los fines de año que pasemos. Cada año nos sentaremos delante del televisor, nos felicitaremos por el nuevo año, haremos un brindis e inmediatamente después todo nuestro cuerpo se llenará de esa sensación que a todo el mundo le invade por estas fechas: la sensación de que este año, será nuestro año. Que nada nos detendrá, que tendremos todas las oportunidades, que no perderemos a nadie, que seremos todo aquello que queramos llegar a ser.
Sin embargo, aunque no queramos creerlo, aunque nos aferremos a la idea de que este año nada saldrá mal, sabemos que esto no será así. Habrá momentos malos, habrá gente que saldrá de nuestra vida quizás para siempre, habrá estrés, discusiones, noches de no pegar ojo, lágrimas amargas, días grises sin motivo, envidia, celos, furia. Por otro lado sabemos que el 31 de diciembre del 2011 a las 23:59 todos estos malos momentos habrán sido borrados por completo, que nos quedaremos con lo mejor y con todas las lecciones aprendidas por el camino, con toda la fuerza y toda la ilusión para empezar de nuevo otro año.
Quién sabe la suerte que nos deparará esta vez la vida, las cartas que nos repartirá esta vez, la forma en la que las jugaremos. Algunas veces ganaremos, otras veces perderemos, pero siempre nos quedará la ilusión de que después de todo esto llegará algo grande, algo que mueva montañas, que se eleve más alto que las nubes, algo que nos haga ver que todo este tiempo de lucha ha valido la pena.

Que ridículo suena todo esto, pero es bonito. Y no hay nada mejor que sentirnos grandes, aunque sea sólo por unos instantes. Sentir que somos capaces de afrontar todo lo que pase por nuestra vida, sin dejar de ser quienes somos, sin dejar de creer que este año, será nuestro año, y que nadie nos impedirá lograrlo.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Me miro en el espejo y veo tu mirada.

Sé dónde encontrarla, siempre que se disgusta viene aquí. A veces me cuenta que le gustan tus maneras, tus miradas y ese perfume que llevas. Me dice que cuando llega a casa siempre huele a ti, que hay veces, que se pierde en los recuerdos, que pierde la noción del tiempo. Dice que es muy dulce cuando te oye reir, que siempre espera poder volverte a encontrar. Me cuenta que ya no entiende más tu idioma, que sólo entenderá lo que dices, si se lo dices sin palabras. Siempre que me cuenta una historia sobre ti, me dice que eres como una droga, me dice que le gusta pensar eso, pensar que te necesita, que se pierde si no estás cerca. Aunque hay veces que se nota en su mirada que te siente lejos a pesar de estar separados por unos pocos centímetros.

Te lo dice a su manera, pero siempre te pide que te quedes un poco más. Dice que ha ideado un plan, que robará un pedazo del tiempo y que te pedirá: por favor, que un momento juntos, que sea eterno.

Se frustra cuando te ve marchar en la otra dirección, hay veces que siente como si no tuviera ni una oportunidad. Cada vez que rozas su mano sube por ella un sentimiento que recorre todo su cuerpo y pasa por sus venas. Quiere decirte que te necesita, pero no sabe como encajar esas palabras en la corta historia vivida sin que suene a hipocresía. Tantas veces se pregunta qué pasa por tu mente y se frustra por no tener un poco de valor, por tener pánico al dolor, temor a los cambios, por ser tan débil cuando estás alrededor.
Aquí no hay mentiras, ni verdades completas. Intenta decirte como se siente, pero cada vez que lo intenta todo se vuelve un poco irreal. No es tan fuerte como piensas.
Hay veces que la encuentro en este lugar y ya no me dice nada. Calla, pero su mirada habla. Me habla de historias tristes, de historias que acaban. De besos que no llegan, de llamadas que aún espera.
Veo como se ríe del tiempo, cuando recuerda que un día le dijo que lo curaba todo.
Me dice que quiere abandonar esta batalla, pero que sabe que merecerá la pena luchar por ello.
Después de tanto tiempo, oyendo sus historias, notando ese vacío en su corazón por el que tanto tiempo ella lloró. Después de todo eso, un día, se levantó de ese lugar, miró al horizonte. El sol se escondía encogido por la grandeza de su mirada. Se giró hacia mí, y me dijo:
Este corazón libre nunca volverá a estar roto.

jueves, 23 de diciembre de 2010

This is how we do: we make a move and act a fool.

A veces nos sentábamos a esperar por las estrellas. Pero últimamente el cielo no puede estar más gris, y tu sonrisa no puede estar más apagada. Ya en el fondo de tus ojos no leo el deseo, están vacíos. El viento glacial abre un abismo entre nosotros. Estuve tan sola contigo rondando por mi mente, esos sueños en los que tú me acariciabas mil veces.
Pero este había sido un día perfecto, ni una sola nube en el cielo. Había sido un día perfecto, viendo la puesta de sol desde el capó de tu coche. Con mi deseo reflejado en tus ojos que me decían ven, acércate. Anochecer contando tus lunares, amanecer con un nuevo color de tu sonrisa. Y te seré sincera, quiero que sepas, que todo lo que tenemos no es mucho, pero que deshiela los polos, que hacer sentir calor al sol, que llena corazones.
Bebiendo cafeína para mantenernos despiertos, manteniéndonos despiertos para no soñar. Que si sueño cuando me despierte ya no estarás. Que cuando tú estás aquí el sueño y la realidad se confunden y me hacen temblar. Temblando y brillando, porque hoy es todo lo que tenemos. No quiero dar las buenas noches, este es el día perfecto para tumbarnos en la hierba y hablar, hablar por horas. Y beberme tu sonrisa, pasearme por tu piel y ver mi mirada reflejada en tus ojos que te dicen: Esta noche, quédate.
Date cuenta que cuando el sol cayó, cuando la luna tímida empezaba a reflejarse en el mar, tú y yo ya teníamos algo.
Tengo paciencia, pero todo lo que tenemos me sabe a poco, mira, fíjate, el amor está por allí, un letrero grande, luces de neón. Fíjate cuanta gente se desvía del camino principal, fíjate cuanta gente se adentra por ese camino sin saber su final. Cuantos de ellos lo dejan todo nada más entrar. Unos irán con ilusión, llenos de pasión; otros con miradas que hielan, corazones de piedra. Y, ¿cuántos de ellos llegarán al final de ese camino juntos? Solo unos pocos. Venga sigamos el sendero. No te digo que esto dure hasta el final pero podemos divertirnos un rato, jugar a que yo te quiero y que tú necesitas mis besos.
Abramos caminos, cerremos heridas. Y si ves que la duda te asalta te guío yo.
Entonces dime, ¿Qué estás haciendo tú…
sin mí? Vamos, que hoy ha sido un día perfecto, que has hecho mi mente volar, que tenemos todo el tiempo del mundo para descubrirnos. Quédate esta noche, podemos pasarnos horas hablando, nuestra canción favorita sonará en la radio y giraremos sobre nuestros talones bailando algo improvisado. Mi pelo se enredará entre tus dedos y mi piel se estremecerá con tus besos. Tu sonrisa pondrá el color a esta noche, yo pondré la ilusión. Y todo lo que tenemos no es mucho, pero es como una manta a un mendigo, un rayo de sol en medio de tanto frío, algo que salva, que quema por dentro.
Quédate esta noche, porque esta noche no hay otro lugar en el que se suponga que deba estar; salvo a tu lado.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Although no one understood.

Hay sentimientos que solo se pueden entender sintiéndolos. Como cuando entristecido el corazón encuentra una cama vacía, habiendo estado llena de pasión la noche anterior, y sabedor de que nunca va a volver a respirar tu olor.
Hay placeres que forman parte de tu vida y que mueven recuerdos una vez los avivas. Como cuando todo está en silencio, cuando las ideas se ven pasar, cuando el vuelo de un pájaro resulta tan ruidoso como un tren llegando a la estación.
En esos momentos, cuando tus ojos azules parecen más azules y refrescan en un día de verano mientras tu sonrisa tímida detrás de esos labios saluda a un nuevo día.
Cuando nuestros labios se separan emiten un sonido reprochador.
Cuando pisas hojas secas y suena como que el mundo se cae.
Cuando una caricia se oye, y se siente más dentro.
Cuando el ruido de una teja suelta azotada por el viento no te deja conciliar el sueño.
Cuando te sirves la leche de una mañana en la taza y el sonido parece hasta ridículo.
Cuando te grito con la mirada que ya no te necesito.
Cuando tus manos se enredan en los bucles de una dama sin permiso.
Cuando uno se deja caer sobre la nieve; y más tarde se oye el dulce crepitar de la chimenea.
Los aplausos, los que te hacen sentirte orgulloso.
Los abrazos, los que te llenan y los que te dejan el corazón helado.
Las lágrimas, las que te conmueven y encojen el alma.
Las palabras, que ennoblecen a aquellos que saben usarlas.
El latir de un corazón, el ritmo, la tranquilidad.